El otro día una amiga - que participa en Facebook como yo - me envió
una invitación para incluirme en un grupo, cuyo nombre era parecido a
"no soporto las fiestas de fin de año".
Por suerte para desistir de participar en una cosa así, no es necesario
hacerlo en forma muy ostensible, no es que le tocamos la puerta de la
casa a nuestra/o amiga/o y mirándole fijamente a los ojos le decimos
"¡te odio, me parece espantosa tu propuesta, no voy a participar!".
Uno clickea simplemente en "ignorar" y nuestra vida continúa y fluye y podemos seguir con nuestros pequeños placeres.
Pero
hay acciones mucho más participativas
en las que uno tiene que tomar la decisión de bregar, activar, manifestar
y en todo aquello en que no acciona...
uno va perdiendo en contiendas que se presentan en forma casi cotidianas
pues los gobiernos nos van tejiendo confabulaciones y llevando de muchos modos a situaciones de "contra la pared" e
instantes después... ya hemos perdido algún derecho en una instancia en la cual hasta hace un rato lo teníamos.
"Vole pacem, para bellum" (uole paquem para belum:
"si amas la paz prepárate para la guerra") es una antigua frase latina que nos clarifica que
si queremos defender algo...debemos hacerlo preventiva y activamente.
La situación que vivimos y en la que participamos de "campo
versus gobierno" fue un ejemplo claro de la unión de individualidades
que identificaron que
lo que estaba en juego eran condiciones confiscatorias y que
esta situación (de acosar a nuestros derechos en forma cotidiana) estaba instalándose para las demás instancias de la vida cotidiana: (como decía B.B.
después vendrán por mí)
¡había que defender nuestros derechos de allí en más!
pues la
actitud conquistadora y expropiadora
por parte de la cúpula gobernante continuaría sobre otras instancias...
siempre bajo la figura de "proteger algunos derechos de algunos
damnificados" o de "mejorar alguna condición de las reglas de juego
espontáneas de la sociedad" por medio de alguna clase de estatización.
Casi ninguna sociedad está preparada para la "alerta permanente" (salvo en situación de guerra y simplemente para tomar las armas o esconderse)
que nos imponen en esta situación en que
nuestros derechos nos piden que los defendamos,
pues tenemos en frente (en oposición al modo cotidiano de vida) a un
grupo de personas que están generando planes e intentando modificar las
reglas de juego de nuestra comunidad en una actitud "subversiva" contra
nuestras vivencias cotidianas.
Son especialistas -
los funcionarios, en muchos casos desde su especialidad de profesionales de la ley -
en buscar los resquicios, excepciones y coyunturas que les permiten las leyes para insertarse en ellas y modificarlas.
Juegan con los vocablos en su favor, modifican las condiciones para desviar el curso de la vida de nuestra comunidad (como se hace con los ríos mediante tajamares o diques).
Apelando a trucos legales que tienen más en cuenta a los plazos, condiciones, oposiciones y excepciones que a
los reales fundamentos de los derechos en defensa de la sociedad.
Sus conclusiones y decisiones tienen por objetivos
administrarnos a los grupos humanos como si arrearan ganado (individuos
sin derecho a oponerse o como si fuéramos individuos o comunidades sin
derechos).
Es duro sentir eso.
Que toman decisiones en que nos comprometen y comprometen nuestro
patrimonio como Nación y como Pueblo, para sus fines de "una pequeña
mordida aquí o allá". Que hipotecan nuestro presente para generar
compromisos en proyectos administrativos faraónicos sin que quede nada
como obra concreta (u obras innecesarias o mal evaluadas) más que la
deuda para los futuros ciudadanos, o los sobrevivientes de la sociedad.
Aprovechan aquella máxima de que "los estados no quiebran" (pues se les
refinancia la deuda) pero a los funcionarios tal estrategia de
contratar empréstitos y obras públicas les ha servido para recibir
algunas "comisiones"
al participar
en la generación de una "obra que puede solicitar crédito, que puede
recibir dinero y que puede ser mal administrada para que siempre se
caigan monedas en favor de los administradores de turno".
Cuántas veces en antiguos periódicos hemos leído "¿Hasta cuándo?" en referencia a una u otra cosa que no funcionaba bien, o en que había corrupción, dolo, delincuencia, violencia.
Y estamos indefensos ante el modus operandi de los administradores y manipuladores de la voluntad social.Tags: confiscacion, compromisos, derechos, representatividad, desvios, Argentina, fraudes